intervención, velocidad de denominación

Entrenamiento de la velocidad de denominación en estudiantes con dislexia

El desarrollo de las intervenciones para tratar las dificultades en la lectura es una de las principales preocupaciones de los investigadores. Actualmente contamos con suficiente evidencia que nos indica que, entrenar las habilidades fonológicas junto con el conocimiento alfabético resulta ser una estrategia eficaz para tratar las dificultades en la decodificación.  Sin embargo, la intervención en la velocidad de denominación ha recibido mucho menos atención por parte de la comunidad científica. En este sentido, la pregunta que suele surgir es ¿se entrena la velocidad de denominación? Recientemente, Timothy Shannahan respondió a esta pregunta con estas palabrasIf someone tells you that you can teach RAN, run” (Si alguien te dice que puedes enseñar la velocidad de denominación, corre”).

Sin embargo, en esta publicación revisaré algunos estudios que se han realizado sobre este tema. Hasta donde tengo conocimiento, se han publicado seis estudios sobre los efectos de la intervención en velocidad de denominación. Tres de estos estudios se centraron en la velocidad de denominación de letras  y no encontraron beneficios en la velocidad de denominación o en la habilidad lectora. El primero utilizó flashcards (tarjetas) en lugar de estímulos seriales (Fugate, 1997). El segundo fue realizado por de Jong y Vrielink (2004) y no encontró ninguna eficacia en el entrenamiento de esta habilidad. El tercero, realizado por Conrad y Levy (2011), planteó una intervención combinada con otras tareas (reconocimiento ortográfico) y por lo tanto no se tiene claro el efecto del entrenamiento en las habilidades de velocidad de denominación. Cabe mencionar que las intervenciones de estos tres estudios fueron relativamente cortas (entre 1,5 y 5 horas distribuidas entre 6 días y 15 semanas). Es probable que con una intervención más intensiva y por periodos más largos se tendrían otros resultados, tal como señala Kirby et al., (2010).

Además de estos tres estudios, en el año 2018, Vander Stappen y Van Reybroeck diseñaron un programa de intervención que consistió en entrenar la velocidad de denominación de objetos durante dos meses y en el que participaron 36 estudiantes franceses normolectores de segundo de primaria. Eligieron trabajar con objetos considerando que la denominación de objetos requiere de la percepción del objeto y la activación de información semántica, mientras que la denominación de letras o dígitos refleja el acceso a un código, sin una mediación semántica. Es decir, al nombrar un objeto, el niño debe reconocer este objeto y activar su representación semántica para luego recuperar su representación fonológica. Además, parece ser que los objetos son una medida más pura que las letras porque no se confunde velocidad de denominación con identificación de letras. Asimismo, parece ser que esta es la primera investigación que demuestra la transferencia de una intervención en velocidad de denominación de objetos en serie. Sin embargo, algunas de sus limitaciones es que este estudio no alcanzó un efecto significativo en la intervención y no contó con un grupo control.

Por otro lado, otro estudio realizado por Pecini et al. (2019) mostraron los efectos de una intervención en la velocidad de denominación de objetos en 45 niños italianos con dislexia de segundo a quinto de primaria. Después de haber usado un software (https://www.anastasis.it/run-the-ran/) encontraron que los niños mejoraron en velocidad de denominación y en lectura.

Finalmente, tenemos el estudio realizado por Vander, Dricot y Van Reybroeck (2020). Explicaré con más detalle este programa de intervención porque me ha resultado interesante y viable de ser llevado a la práctica. El objetivo fue determinar la eficacia del entrenamiento de la velocidad de denominación a nivel comportamental y a nivel neurológico en alumnado con dislexia. Es decir, buscaban responder a la pregunta si era posible mejorar la velocidad de denominación a través del entrenamiento de velocidad de denominación de objetos y si este entrenamiento proporcionaba beneficios en la lectura. Se eligió entrenar objetos y no letras para evitar el problema de la similitud con tareas de lectura.

Participaron 18 niños con dislexia y 13 niños con desarrollo típico. A todos los participantes (control y experimental) se les aplicó evaluación cognitiva y neurológica antes y después de la intervención. La evaluación cognitiva consistió en evaluar las habilidades de denominación rápida (objetos y colores) y lectura de palabras presentadas en tres listas (20 palabras regulares, 20 palabras irregulares y 20 pseudopalabras). El objetivo de la intervención fue aumentar la velocidad de denominación de objetos. En todas las tareas el objetivo era que el niño nombre los objetos lo más rápido posible de manera precisa.

Duración

Los niños con dislexia recibieron ocho semanas de intervencion en velocidad de denominación de objetos  durante dos meses. Cada semana se desarrollaron dos sesiones de 45 minutos c/u. Total de sesiones: 16

Material utilizado:

  • En las primeras ocho sesiones se utilizó una lámina con estímulos repetidos (RAN – R). Se presentaban tres elementos repetidos ocho veces y seis estímulos repetidos cuatro veces. En las últimas ocho sesiones se utilizó una lámina con 24 estímulos no repetidos (RAN – NR).  En total se presentaron 192 estímulos durante 16 sesiones (8 sesiones  de RAN – R x 24 estímulos). La mayoría de los estímulos fueron objetos y algunos colores.
  • 32 tiras de objetos con ocho estímulos cada una. Los estímulos fueron los que se utilizaron en las láminas y presentadas de acuerdo a diferentes categorías (comida, bebida, objetos de la casa, ropa, partes del cuerpo, animales, instrumentos musicales, deportes, verbos de acciones).
  • 416 tarjetas (flashcards) de objetos (discrete format).
  • 8 sets de 14 objetos reales (especialmente diseñados para el estudio) presentados sobre una mesa y en fila.

Todos los objetos presentados fueron familiares y a color. Es preciso indicar que, a excepción de cuatro de los siete colores, ninguno de los elementos de entrenamiento se utilizó en las láminas de evaluación.

Desarrollo de la sesión:

  • Nombrar tantos objetos como fuera posible en 1 minuto, presentados en tarjetas (flashcards).
  • Nombrar los objetos de dos láminas de velocidad de denominación (a través de actividades muy variadas).
  • Nombrar los objetos de dos tiras de objetos.
  • Nombrar objetos reales.

La tarea de nombrar los estímulos de los flashcards duró solo 5 minutos al inicio de cada sesión (como una pequeña motivación). Mientras que las demás actividades fueron el núcleo de la intervención y con una duración de 25 minutos aproximadamente.

Los últimos diez minutos se utilizaban para involucrar a los niños en una pequeña historia. Para mantenerlos motivados, se les contaba una historia sobre un viaje al sistema solar.  Se les decía que ellos eran los astronautas, su misión y su cohete tenía la particularidad de trabajar con “energía la palabra”. Esto los animaba a nombrar tantas palabras como fuera posible durante  cada sesión para garantizar que el viaje continuaría. También recibieron tarjetas de planetas y estrellas para llevar a casa al final de cada sesión.

Resultados cognitivos

  • Los niños con dislexia mejoraron significativamente en tareas de velocidad de denominación en comparación con los niños con desarrollo típicos que no recibieron este entrenamiento.
  • Los niños con dislexia alcanzaron puntuaciones dentro del promedio. Por ejemplo, el puntaje promedio para los colores alcanzó en la primera etapa un percentil 7 y, en la segunda fase, un percentil 20.
  • Los niños con dislexia mejoraron más que los niños con desarrollo típico en la precisión de lectura de palabra, mientras que los niños con desarrollo típico mejoraron en velocidad de lectura de palabras. La mejora de la precisión lectora podría estar vinculada con la relación que existe entre la velocidad de denominación y precisión lectora en el aprendizaje inicial de la lectura.

Las mejoras obtenidas en este estudio podrían deberse a que se utilizó objetos. Cuando el niño nombra un objeto, tiene que reconocer el objeto y activar  su representación semántica para así luego recuperar su representación fonológica. Parece ser entonces que un mediador importante es la representación semántica.  Para confirmar esta hipótesis , sería interesante comparar las ventajas de una intervención en la velocidad de denominación de objetos y  una intervención en la velocidad de denominación de dígitos. Si la importante de la mediación semántica se confirma, la intervención en la velocidad de denominación de dígitos (que solamente requiere la activación del código) debería ser menos beneficioso que la intervención en la velocidad de denominación de objetos. Sin embargo, esta opción representaría un desafío para los niños porque podrían perder la motivación al entrenarlos solamente en nombrar dígitos varias horas.    

Vander, Dricot y Van Reybroeck (2020)

Resultados neurológicos

Las ganancias en velocidad de denominación observadas en el grupo de estudiantes con dislexia correlacionaron con un aumento de la anisotropía fraccional en el segmento anterior izquierdo del fascículo arqueado, que se sabe que está involucrado en la articulación y en la fluidez del habla.

Limitaciones

Aunque estos resultados abren nuevas perspectivas para la intervención en la dislexia, también presentó serias limitaciones. En primer lugar, las habilidades lectoras del grupo control (los normolectores) no eran equivalentes al grupo entrenado (estudiantes con dislexia). A lo mejor, un grupo control formado por alumnos con dislexia pero que no reciban la intervención hubiese sido más apropiado. En segundo lugar, podría haber existido un sesgo en cuanto a las condiciones de la evaluación. Un grupo de los niños con dislexia fue entrenado y evaluado por la misma persona responsable de la intervención. Es posible que, en el postest, estos niños estuvieran implícitamente más incitados a realizar la tarea de velocidad de denominación más rápido que los niños del grupo control. En tercer lugar, la muestra es pequeña y no se puede generalizar resultados con una muestra tan pequeña.

En conclusión y ante la pregunta si es posible entrenar la velocidad de denominación, la respuesta puede resultar frustrante porque todavía existen pocos estudios que han analizado el impacto del entrenamiento de la velocidad de denominación, sus resultados son limitados y aún no se pueden generalizar a la velocidad de lectura.

Referencias

Conrad, N.J., y Levy, B.A., 2011. Training letter and orthographic pattern recognition in children with slow naming speed. Reading and Writing. 24, 91–115. https://doi.org/10.1007/s11145-009-9202-x

de Jong, P.F., y Vrielink, L.O., 2004. Rapid automatic naming: easy to measure, hard to improve (quickly). Annales of Dyslexia 54, 65–88. https://doi.org/10.1007/s11881-004- 0004-1

Fugate, M.H., 1997. Letter training and its effect on the development of beginning reading skills. Sch. Psychol. Q. 12, 170–192. https://doi.org/10.1037/h0088957

Kirby, J.R., Georgiou, G.K., Martinussen, R., y Parrila, R., (2011). Naming speed and reading: from prediction to instruction. Reading Research Quartely, 45, 341–362. https://doi.org/10.1598/RRQ.45.3.4

Pecini, C., Spoglianti, S., Bonetti, S., Di Lieto, M.C., Guaran, F., Martinelli, A., Chilosi, A. M., 2019. Training RAN or reading? A telerehabilitation study on developmental dyslexia. Dyslexia 25, 318–331. https://doi.org/10.1002/dys.1619

Vander Stappen, C., Van Reybroeck, M., 2018. Phonological awareness and rapid automatized naming are independent phonological competencies with specific impacts on word reading and spelling: An intervention study. Frontiers in Psychology, 9 (320), 1–16. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2018.00320

Vander, S., Dricot, L., y Van Reybroeck, M. (2020). RAN training in dyslexia: Behavioral and brain correlates. Neuropsychologia, 146, 107566. https://doi.org/10.1016/j.neuropsychologia.2020.107566

2 comentarios en “Entrenamiento de la velocidad de denominación en estudiantes con dislexia”

  1. Estimada Milagros, gracias por la información, aún me encuentro en el grupo de personas que corre si hablan de intervención en la velocidad de denominación, pero si la evidencia afirma mejoras, no queda duda. Tiene mucho sentido el aporte semántico que brinda el trabajo con objetos, sería importante comparar el avance frente a otro grupo de disléxicos que reciba una intervención de base fonológica, ya que no solo se trata de mejorar, sino cual tiene mayor impacto, o ambas, no lo sé. Quedaré atenta a otro interesante aporte.

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